We will be taking part at NADA MIAMI from the 6th to the 9th of December. See you there!

Acció

26 September 2018 — 10 November 2018

Pere Llobera

CAST (Scroll down for ENG)

Hay algo inevitablemente diabólico en analizar a las personas que tienes a tu alrededor. Yo he estado viendo en los últimos meses a Pere en su estudio casi cada día (el otro día nos constipamos a la vez y cuando se lo mencioné no sé si se alegró o se puso triste) y este texto es un resumen de mis propias ideas acerca de él, la mayor parte de las cuales no han sido
confirmadas.

En el estudio las obras se amontonan alrededor de Pere como si fuesen reinos de chabolas apostándose alrededor de un magnate inmisericorde. Claman por algo de cuidado, pero todas ellas acusan los signos de la edad, del contacto demasiado prolongado con el epicentro. Efectivamente, todo parece estar a punto de derrumbarse a su alrededor, y él se mueve a
través del caos como una araña, tacha cuadros por desesperación, se revuelca por el suelo y, de mientras, habla y habla.

En su hablar (sobre su trabajo, se entiende) yo he creído intuir algo que me parece una especie de disociación entre la mente y la mano: la mente quiere una cosa y la mano parece querer otras, como en la serie de dibujos Pinky y Cerebro (imagen), dónde un ratón listo y otro tonto se ven obligados a colaborar para, en su caso, conquistar el mundo. Que esto no era del todo un delirio mío lo comprendí cuando vi una de las piezas que, creo, estarán expuestas. También ahí comprendí que esta exposición era crucial, y que en realidad era más que una exposición. Es en la pintura del Superman que se pega a sí mismo dónde se visibiliza el conflicto. En exponer esa imagen en esta exposición he creído ver una suerte de suicidio ritual, como si tal vez él mismo se supiese, por un momento, monstruoso, y no por exceso de músculo sino de energía, y decidiese tornar toda esa energía contra sí mismo. Muchos artistas han hecho eso antes. Hacer eso puede ser un acto de desprecio hacia su época, que quizás no dio a ese artista un buen motivo, un buen relato, para que se decidiese a orquestar sus fuerzas en algo constructivo. Estas no son sus palabras (no lo serían nunca, a veces sospecho que Pere es un vitalista) sino las mías. Elucubro: veo en este acto simbólico una oscura forma de venganza autodestructiva contra un mundo que no ha conseguido ilusionarle con una causa, que le ha decepcionado mostrándole día a día a una sociedad en la que la vulgaridad triunfa y la inteligencia pierde. Pere últimamente escucha mientras pinta un punk enfermo y escatológico,se ríe como un loco mientras lo hace, y creo que trata de igualarse con su desencanto autodestructivo.

Pero no es solo eso. He visto a Pere sentado en su bar chino del Hospitalet (dónde nada a diario en un magma densísimo, como vacunándose) compararse técnicamente con Velázquez, un comentario que de tan soberbio da la vuelta al marcador y lo vuelve cándido. Es un comentario también algo desajustado, como si afirmara tener una enfermedad hace tiempo erradicada: solo otro ser igualmente fantasioso podría temer contagiarse. Creo que Pere escenificando este suicidio en la galería podría estar intentando dinamitar su virtuosismo, y entonces el cuadro de Superman podría ser visto como la venganza de la mano harta de las exigencias desbaratadas de su portador, como una forma de desmontar el edificio que le ha llevado tanto tiempo armar. Porque si ese edificio requiere de las virtudes del tiempo, el esfuerzo y la dedicación, ya no tiene valor. Me hace pensar en alguien que está esquivando el momento en que los artistas se vuelven constructivos y dóciles. Me hace pensar en una selva
que se consume en su excesiva exuberancia.

La mano no miente: está lastrada de dejes y costumbres, y es sentimental. Mientras la mente puede entregarse a un infinito juego de coquetería y espejos, la mano parece estar más en contacto con el tambor de las emociones, los afectos de la memoria y las atracciones viscerales. Aunque las conexiones son mucho más complejas que esto, parece que la mano tiene un canal más directo con el corazón, sin tener que pasar siempre por la reflexión. Es Pinky, que va como un perro faldero a buscar a Cerebro para que le diga cuál es el siguiente plan para conquistar el mundo. Recuerdo vagamente, y sé que Pere no me perdonará esta patética lección de Maestro de la Abundancia, una frase que leí hace mucho y que era algo así como “la mente camina más, pero el corazón va más lejos ”. Pensando en este conflicto entre la mente y la mano me he preguntado adónde va el corazón, después de todo. Creo haber visto algo de ello en el fondo del cuadro en el que hay un quitamiedos rococó en una autopista: aunque es la antigua pieza dorada lo que debería aparecérsenos como un espejismo, el verdadero suceso mágico está en los anodinos árboles del fondo, que relampaguean con la suavidad que tienen los destellos que recibe un moribundo en el desierto, y que le hacen comprender que el espejismo está, y siempre estuvo, en lo real y cercano, y que si se mira en silencio todo es un milagro. Aunque a continuación vomite, de hambre o de miedo, y lo que ha entrevisto se le olvide, y la desesperación se reanude.

El suicida no sabe, no puede saber lo que está haciendo: su decisión debe ser siempre ciega. Esta exposición es un rito de paso: es la última señal de una nave que se adentra en la oscuridad y el silencio desconocidos.

Aldo Urbano, 23 de septiembre de 2018


 

ENG

There is something inevitably evil in analysing the people that you have around. I’ve been seeing Pere in his studio during these last months almost everyday (the other day we caught a cold at the same time and when I told him, I don’t know if he got happy or sad) and this text is a summary of my own ideas about him, the majority of which have not been confirmed.

In his studio the works pile up around Pere as if they were kingdoms of shanties growing around an unmerciful tycoon. They cry out for some care, but all of them feel the signs of age; the too prolonged contact with the epicentre. Certainly everything appears to collapse, and he moves through the chaos like a spider, he crosses squares out of desperation, he rolls around the floor and, meanwhile, talks and talks. In his talk (about his work, obviously) I think I have sensed a type of dissociation between the mind and the hand: the mind wants a thing but the hand seems to want others, like in the cartoon Pinky and the Brain (image), in which a clever mouse and a dumb one have to collaborate in order to conquer the world. I realised this was not only my delirium when I saw one of the works that, I think, will be shown. I also understood there that this exhibition is crucial, and that in fact, it was more than an exhibition.

It is in the painting of Superman who hits himself in which the conflict is made visible. In showing this image in this exhibition I’ve thought to see a sort of ritual suicide, as if he already knew, for a moment, monstrous, and not of excess of muscle but of energy, and decided to turn all this energy against himself. Many artists have done this before. To do this could be an act of contempt against the times that maybe didn’t give to the artist a good reason, a good story, in order to decide to orchestrate his/her efforts in something constructive. These are not his words (they would never be, sometimes suspicious that Pere is full of life) but mine. I imagine: I see in his symbolical act a dark form of self-destructive vengeance against a world that hasn’t managed to excite him with a cause, that has disappointed him by putting in front of his face a society in which vulgarity wins and intelligence looses. Pere lately listens to a scatological and sick Punk, he laughs like a crazy man while he does it, and I think he tries to match himself with his self-destructive disappointment.

But it is not only this. I’ve seen Pere sitting in a Chinese bar in Hospitalet (where he swims daily inside a really dense magma) comparing himself technically to Velázquez, a comment that it is so arrogant that turns around and makes him innocent. It is also a comment somehow poorly adjusted, as if he was confirming an illness a long time gone: only another being as inventive as him could be afraid to catch it. I think Pere, by staging this suicide in the gallery, could be trying to blow up his virtuosity, and then the Superman painting could be seen as a vengeance against his hand fed up of so many spoiled demands, as a way to deconstruct the building that has taken him so long to raise. Because if this building requires the virtues of time, effort and dedication, it doesn’t have a value anymore. It makes me think in someone who is trying to avoid the moment in which artists become constructive and docile. It makes me think in a jungle that devours itself due to its excessive exuberance.

The hand doesn’t lie: it is ballasted of accents and costumes, and it is sentimental. While the mind can deliver itself to an infinite game of coquetry and mirrors, the hand seems to be more in touch with the drum of emotions, the affections of memory and the visceral attractions. Even though the connections are much more complex than that, it seems that the hand has a channel more direct than the heart, without having to always go through reflection. It is Pinky, who wanders like a lapdog in search of a Brain in order to listen what is the next plan to conquer the world. I vaguely remember, and I know Pere won’t forgive me for this pathetic lesson by the Master of Abundance, a sentence that I read a long time ago and that it said something like this “the mind walks longer, but the heart goes further”. Thinking about this conflict between mind and hand I’ve asked myself where is the heart going, after all. I think I’ve seen something of this in the background of the painting in which there is a Rococo crash barrier on a motorway: even though it is the antique gold piece which should appear to us as an illusion, the true magic success it is in the dull trees of the background, which flash with the softness of the sparkles that gets an agonizing person in the desert, and that make him understand that illusion is, and it always was, in the real and the nearby, and that if it is looked in silence everything is a miracle. Even if the person vomits after, of hunger or fear, and what
he has conferred is forgotten, and desperation resumes.

The suicidal person doesn’t know, can’t know what’s happening: his decision must be always blind. This exhibition is an initiation rite: it is the last sign of a ship that is entering darkness
and unknown silence.

Aldo Urbano, 23rd of September 2018.