Current show: Hecho para acompañar el sonido de una tormenta by Joana Escoval

Medicane

31 January 2019 — 22 March 2019

Martin Llavaneras

CAST (Scroll down for ENG)

“El sol ecuatorial perfora un manto de hojas anárquico, y los rambutanes desbordan su néctar de fruto maduro” escribe Kentia Howea. “Y qué itinerario tan formidable, la radiación solar, atravesando el universo, circulando por mi estómago tal átomos del naná naná[1].”

Kentia es etnobotánica, trabaja para una multinacional dedicada a la exportación de plantas tropicales. Contacto con ella a raíz de su publicación “El valor nutricional de plantas ornamentales de interior”, y días más tarde nos reunimos en la sede central de su empresa. Llego a nuestro encuentro con retraso, un “medicane” azotó anoche la región y el avión ha aterrizado fuera de horario. Una vez nos hemos saludado, me conduce hacia un ascensor acristalado con vistas al mar. Ya en su despacho nos acomodamos, y desde mi silla alcanzo a ver parte de la ciudad. Una gran extensión desértica se abre paso entre canales y fértiles humedales. La panorámica contrasta con la frialdad propia de estos primeros instantes. Kentia recibe una llamada y, aprovechando el impass, capturo discretamente algunas imágenes: unos catálogos comerciales encima del escritorio, un par de ejemplares entre una pila de revistas especializadas y algunas muestras de especies exóticas. A partir de estas imágenes, transcribo el siguiente texto:

“…debido a su forma inusual y a sus hermosos colores brillantes, la Strelitzia Reginae no sólo es la favorita para los decoradores, sino también un símbolo popular del paraíso. Cuenta con una flor única que se asemeja a un ave de colores brillantes en vuelo…Es muy usada como planta de interior para decoración, especialmente en hoteles, restaurantes, oficinas, y domicilios particulares. Prospera mejor a temperaturas de 20-30 °C, con alta humedad y sombra”“Espolvorea una hormona de enraizamiento en los cortes abiertos. Comienza el programa de riego unos días después de establecer el corte. Proporciona un fertilizante de calidad en la primavera siguiente… El crecimiento cesa debajo de 10 °C y la helada la mata… Comienza a florecer al tercer año de plantada en condiciones ideales, y tarda un año más en madurar la fruta. Es raro que florezca en interiores. Se trasplanta por esqueje de una planta madura, o por acodo…”

Terminada su llamada, comenzamos a charlar. “Las plantas son esenciales para nuestra supervivencia” comienza diciendo Kentia. “Nos proporcionan alimento, fibra, materiales de construcción, combustible y productos farmacéuticos.” Más adelante menciona un estudio científico que “ha demostrado que incluir plantas de interior en el lugar de trabajo no solo reduce la fatiga, sino también la cantidad de resfriados, tos y dolores de garganta que se transmiten en las oficinas.” Además, “se sabe que las plantas aumentan la atención y la concentración”. En mi mente palpita un ¡qué jodidos estamos!… ! poniendo a trabajar a las plantas para que fluya bien-bien el capital. En mi apartamento no hay planta que sobreviva, quizás por eso lucidez mental no me sobra! pienso para mis adentros.

Después de conversar durante una hora, Kentia me invita a visitar los viveros de la empresa a pocos kilómetros de la ciudad. Allí nos adentramos en un laberinto de parcelas. Cercados e invernaderos forman un entramado caprichoso y un tanto caótico, quizás debido al paso del ciclón. Una brisa fina y húmeda sopla a través de las mallas que cuelgan de las parcelas. Recorremos los invernaderos entre semilleros de bulbos y rizomas, zonas de siembra e hileras de plantas que esperan ser cargadas en contenedores. Aquí y allá se acumula el follaje, trozos de hojas, y plantas enteras partidas por la mitad. Entre el barro surgen unas etiquetas amarillo fluor; arrastradas hasta aquí por el agua y agolpadas unas con otras. En un esfuerzo por descifrar el texto, adivino nombres de especímenes, obliterados ahora por el orden que el ciclón tropical ha impuesto. Como el viento que dispersa siglos de taxonomía y objetividad, pasamos de un lugar a otro. Y mientras tanto, Kentia continúa explicándome:

“Flores bracteadas, perfectas, y más o menos zigomorfas. Los tépalos externos libres, más o menos iguales, lineares o escasamente lanceoladas. Los tépalos internos especializados: los laterales más o menos fusionados, los medios libres o connados sólo basalmente. Filamentos filiformes, anteras lineares y tetrasporangiadas. Cigomorfas, perfectas, solitarias. Se multiplica por semillas y rizomas. Luego, el labio del perigonio, erguido o patente al comienzo, se pliega sobre su nervio medio o vuelca hacia delante, cerrándose la entrada. Así, el fruto comienza a desarrollarse y el perigonio se desprende. Hojas grandes, correosas, brillantes, cordadas…”

A nuestro alrededor se elevan mallas de sombreo anti-pájaros, anti-hierba y anti-insectos que cuelgan y se amontonan como alfombras en un bazar. Apostada en una caseta, una máquina expendedora de la que extraemos dos batidos. La charla continúa hasta derivar en mis ‘investigaciones’ artísticas. Para mí, le digo, “hacer una obra es un proceso delirante, es como soldar en un plano físico el desfase que fluye en el cerebro, el cuerpo, el desayuno…” Sustancias materiales circulando, fluctuando y descomponiéndose ante mis ojos, quiero hacer de la escultura algo performativo” y continúo… Siento que mis explicaciones hacen más indigesto este batido que ya ha empezado a darme retortijones. Pienso en el vómito: sustancias de procedencia dudosa, una pátina de información que engrasa conceptos, que ahora asocio a los estragos del ‘medicane’. Sabré, una vez de vuelta a casa, que así se llama a los ciclones tropicales formados en el mediterráneo. De esa conversación, de la sensación de contar demasiado me ha quedado una cocktail de frases… “ensamblajes consistentes… no como ese flujo de mercancías almacenadas en containers marítimos, que antes de llegar al destino, se pudren.” Filosofía pura. Una situación tan magnética que es digna de unas líneas de Proust: “la araucaria gótica fue también a exornar aquellas rocas salvajes a la hora debida, como esas frágiles y vigorosas plantas que en la primavera salpican la nieve de las regiones polares.”

Le cuento a Kentia acerca de mis paseos crepusculares, de como llevo meses recorriendo boulevards y arquitecturas interiores con el único propósito de “acumular” hojas tropicales. Provienen de terrazas, de restaurantes, de mi peluquero… Le enseño varias imágenes en el mòvil y algunas coinciden con las especies que nos rodean, esas que en unas semanas surcarán el océano en buques de carga.

Me pregunta ahora por el libro que llevo encima. Se lo enseño y pienso: ¿Cómo explicarle que intento revertir la botánica? Mientras, el teléfono suena insistentemente… Desde el Fairchild Tropical Garden han hecho un pedido de Palmeras de Venezuela, se ha perdido un cargamento de Alocasias en Xishuangbanna. Se refleja en los cristales del Bahia Hotel… …en la costa Sudeste de California y en el puerto de Rotterdam…

Acaba la llamada y escogiendo una página al azar de mi libro, Kentia lee: “Llamar «Diverso» a todo lo que hasta hoy fue extranjero, insólito, inesperado, sorprendente, misterioso, amoroso, sobrehumano, heroico, y aún así divino, todo lo que es Otro. El exotismo suele ser «tropical». Cocoteros y cielos tórridos. Comenzar por la sensación de Exotismo para apartar enérgicamente lo banal: el cocotero y el camello. Pasar al sabor delicado y degustarlo con embriaguez”

                                                    Cycas Rumphii

[1] El término “piña” se adoptó por su semejanza con el cono de una conífera; la palabra ananá es de origen guaraní, del vocablo naná naná, que significa «perfume de los perfumes». Ananas es una latinización que deriva de la anterior.

 

Martin Llavaneras (Lleida, 1983) Vive y trabaja en Barcelona. Estudió Bellas Artes en Bilbao (Universidad del País Vasco), Berlín (Hochschule für Technik und Wirtschaft) y Barcelona (Máster de Producción e Investigación Artística, Universidad de Barcelona). Entre sus exposiciones individuales recientes destacan “Fruit belt” (Espacio 13 – Fundación Joan Miró, Marcelona); “Humus recall Curvatures” (Centro de Arte La Panera, Lleida); “Reengineering Calcium” (Blueproject Foundation, Barcelona). Ha expuesto colectivamente en el Centro del Carme Cultura Contemporànea, Valencia (Cuestión de fé / Cuestión de trozo); CAPC — Musée d’Art Contemporain de Bordeaux, Bordeaux (4,543 Milliards, La question de la matière); Yaby, Madrid (Trick ’n’ treat); Meetfactory, Praga (Quagmire); Junefirst Gallery, Berlín (Fabricated Archaeologie); Atelier35, Bucarest (Strandered travellers); Centro Cívico Can Felipa, Barcelona (¿Qué hay de nuevo, viejo?


 

ENG

“The equatorial sun pierces a cloak of anarchist leaves, and the rambutans overflow their nectar of ripped fruit” Kentia Howea wrote. “And what an amazing itinerary, the solar radiation, passing through the universe, traveling in my stomach like atoms of naná naná[1]”.

Kenta is ethnobotanist, she works for a multinational company dedicated to the export of tropical plants. I contacted her about her publication “The nutritional value of indoor ornamental plants”, and some days later we met at the head office of her company. I came late, a “medicane” hit the area and the plane arrived with delay. After greeting one another, we took a glazed elevator with a view over the sea. Once in her office, we settled down, and from my chair I manage to see a part of the city. A big desert extension opens up between canals and wetland. The overview is contrasted with the coldness of this first moment. When Kentia received a call, I took advantage of the impasse to discreetly take some pictures: commercial catalogues on the desk, a couple of issues of specialized magazines and samples of exotic species. From these images, I transcribe this text:

“ …due to its unusual form, and its beautiful and bright colours, the Strelitzia Reginae is not just the interior designer’s favourite, it’s also a popular symbol of heaven. It has a unique flower that looks like a colourful flying bird… It is commonly used as an interior plant for decoration, especially in hotels, restaurants, offices and homes. It grows better in a temperatures of 20-30 °C, with high humidity and shade”…”It sprinkles a rooting hormone in the open cuts. It starts the watering program some days after settling the cut. It provides a first class fertilizer the spring after… The growing stops if it is under 10°C and the freeze kills it… It starts to bloom in the third year in ideal conditions, and lasts another year more for the fruit to be ripped. It is strange that it flourishes indoors. It can be transplanted by cutting a slip of the ripped plant, or by layering…”

When she finished her call, we started talking “Plants are essential for our survival” Kentia started saying this. “They provides us food, fibre, construction materials, combustibles, and pharmaceutical products.” she continued. Later on she mentions a scientific study “that shows how including interior plants in the workplace not only reduces fatigue but it also reduces the number of colds, coughs and sore-throats that are transmitted in the office. Furthermore, “we know that plants increase the level of attention and concentration”. In my mind I think: we are screwed! Getting the plants to work in order to have a better capital flow. In my apartment there is no plant that survives, maybe that’s the reason why I don’t lack any extra mental clarity! I think to myself.

After chatting for an hour, Kenta invites me to visit the plantation centre of the company located some kilometres away from the city. In there, we enter a labyrinth of plots of land. The fences and the greenhouses form a capricious truss, a little bit chaotic, maybe due to the effect of the cyclone. A soft and wet breeze blows through the meshes hung in the plots. We went through the greenhouses between seedbeds of bulbs and rhizomes, plantation areas and rows of plants waiting to be loaded to containers. Here and there, there is an accumulation of foliage, leaves and entire plants cut in half. Between the mud, arise some fluorescent yellow labels; carried here by water and stuck one to the other. In an attempt to decode the text, I see the names of species obliterated now by the order that the tropical cyclone imposed. Like the wind that spares centuries of taxonomy and objectivity, we go from one place to another. Meanwhile, Kentia continues to explain me:

“Bracted flowers, perfect, and more or less zigomophic. The free external tepals, more or less equal, linear or scarcely lanceolated. The specialized internal tepals: more or less with fused sides, the free or connate media only basally. Filiform filaments, linear and tetrasporanged anthers… Cigomorphs, perfect, lonely. It is multiplied by seeds and rhizomes. Then, the lip of the perigonium, erect or patent at the beginning, folds over its middle nerve or overturns forward, closing the entrance…Thus, the fruit begins to develop and the perigonium falls off. Large, leathery, shiny, cordate leaves … “

Around us, anti-bird, anti-plant and anti-insect nettings arise and pile up like rugs in a bazar. Located in a shed, a vending machine provides us with two shakes. The talk leads to my artistic ‘investigations’. For me, I tell her, “to make an artwork is a delirious process, it is like to weld on a physical plane the mismatch that flows in my brain, body and breakfast…” Material substances circulating, fluctuating and decomposing in front of my eyes, I want to turn sculpture into something performative” and I continue… I feel my explanations make it harder to digest the fruit shake we are having. It has already begun to cause cramps in my stomach. I think in vomit, in dubious substances, in the patina of information that greases my projects, ¡What an indigestion!… that I associate now to the struggle of ‘medicane”. I will know, after going home, that is the way how tropical cyclones in the Mediterranean are called. From that conversation, the felling of saying too much, I’ve been left with a cocktail of sentences… “consistent assemblages… unlike that flow of merchandise in sea containers, that before getting to place, it rots”. Pure philosophy. Such a magnetic situation that deserves some lines from Proust “the gothic araucaria had come to diversify those wild rocks also, at the appointed hour, like those frail but hardy plants which, in the polar regions, when the spring returns, scatter their stars about the eternal snows”.

I tell Kentia about my crepuscular walks, of how I’ve been going for months to boulevards and interior architectures with the only aim to “accumulate” tropical leaves. They come from terraces, restaurants, from my hairdresser… I show her different images in my phone and some coincide with the species around us; the ones that in a few weeks will cross the ocean in shipping boats.

She asks me now for the book that I have on me. I show her and I think: How do I explain her that I’m trying to revert botany? Meanwhile, the phone rings insistently… Fairchild Tropical Garden has made an order of Venezuelan palm trees, a shipping of Alocasias has been lost in Xishuangbanna. It is reflected on the windows of Bahia Hotel… in the Southeast coast of California and in the port of Rotterdam…

She finishes the call and picking a random page of my book, Kentia reads “ To call «Diverse» all that up until now is foreign, unusual, unexpected, surprisingly, mysterious, loveable, superhuman, heroic, and even so divine, all that is Other. Exoticism tends to be «tropical».. Coconut trees and torrid skies. Starting with the sensation of Exoticism to energetically get rid of the banal: the coconut tree and the camel. To move to the delicate flavour and taste it with ecstasy”…

Cycas Rumphii

[1] The term “pineapple” was adopted for its similitude with the cone of a conifer; the word ananá is of Guarani origin, from the word naná naná, that means «perfume of the perfumes». Ananas is a Latin version that comes from the previous one.

 

Martin Llavaneras (Lleida, 1983) Lives and works in Barcelona. He studied Fine Arts in Bilbao (Universidad del País Vasco), Berlín (Hochschule für Technik und Wirtschaft) and Barcelona (Máster de Producción e Investigación Artística, Universidad de Barcelona). Recent solo exhibitions include “Fruit belt” (Espai 13 – Fundación Joan Miró, Marcelona); “Humus recall Curvatures” (Centre d’Art La Panera, Lleida); “Reengineering Calcium” (Blueproject Foundation, Barcelona). He has shown in group exhibitions at Centro del Carme Cultura Contemporànea, Valencia (Cuestión de fé / Cuestión de trozo); CAPC — Musée d’Art Contemporain de Bordeaux, Bordeaux (4,543 Milliards, La question de la matière); Yaby, Madrid (Trick ’n’ treat); Meetfactory, Praga (Quagmire); Junefirst Gallery, Berlín (Fabricated Archaeologie); Atelier35, Bucarest (Strandered travellers); Centro Cívic Can Felipa, Barcelona (¿Qué hay de nuevo, viejo?).